Iglesia Presbiteriana en Levittown
"Un Pastor, un rebaño, una misión" PDF Imprimir Correo electrónico
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PobreEl mejor 
Escrito por Rvdo. Jorge Daniel Zijlstra Arduin   
Jueves 29 de Abril de 2010 17:50

Jesucristo es quien nos mostró el camino para vivir con un sentido. Nos lo mostró al vivir amando, al morir sirviendo. El es el camino y nos muestra cómo ser verdaderos hijos de Dios, a su imagen y semejanza, y lo hace con su propio ejemplo. Dándose, entregándose, acercándose al sufrido, consolando a la viuda, sanando al enfermo, liberando al esclavizado, dignificando a quienes sufren marginación y dando vida a quienes están muertos.

 

 "Un Pastor, un rebaño, una misión"        (Apocalipsis 7: 9-17       Juan 10: 22-30)   

Es para la Iglesia de Levittown un privilegio en esta mañana contar con la visita de la familia de del Rev. Eliecer Fernández Badillo, primer pastor de esta congregación, quien hace cerca de un mes recibió el llamado de su Señor y Salvador y ya mora en sus verdes prados, gozando del cuidado y la plenitud del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Cuando planificamos dedicar un espacio de este servicio a la memoria de la vida y el servicio del pastor Eliezer, no tenía presente que los textos de este domingo, por una de esas coincidencias divinas a las que Dios nos tiene acostumbrados,  hacen referencia directa al tema del pastor y del rebaño.

El reverendo Eliezer fue pastor de este humilde rebaño cuando esta iglesia inició su ministerio el 30 de noviembre de 1975. Hace 35 años, siendo un pequeño grupo de personas que se reunían en la marquesina de una casa, a la que llamaban según refieren las actas del Consistorio, una Casa Templo.  Esta casa estaba ubicada en la Calle Icaco, D.T. 34, Extensión Quinta A, Levittown.  La Hna. Ita Pellot Ramos fue la primera Secretaria del Consistorio para aquella época y Fernández Badillo pastoreo esta iglesia hasta el hasta el 15 de febrero de 1981. 5 años y tres meses.

Imagínense cuan pequeño era el rebaño de la Iglesia Presbiteriana en Levittown y cuan pequeño el espacio en que se reunían que la inauguración de la iglesia tuvo que hacerse en templo prestado. Aquel  30 de noviembre de 1975, a las 8:00 p.m. la celebración fue en el templo de la Iglesia Evangélica Luterana Reconciliación en Levittown. 

Ha pasado el tiempo y la iglesia se ha desarrollado y también sus ministerios. Pero nada hubiese sido posible si no hubieran existido -como existen hoy- hombres y mujeres, niños, jóvenes y adultos que -escuchando la voz del Señor se deciden a seguir sus mandatos y a comprometerse con sus proyectos. ¡Qué es la iglesia sino un grupo de personas reunidas para consagrar sus vidas y sus esfuerzos al desarrollo y la expansión del Evangelio!

La iglesia está formada por todos aquellos que, transformados por el evangelio e impulsado por su Espíritu  dedican lo mejor de sus talentos, de sus energías y de sus capacidades a seguir los pasos del Buen Pastor que dio su vida por las ovejas. Los creyentes de todos los tiempos son personas audaces, convencidas y seguras,  de que vivimos con una única meta y un sublime propósito para la vida: amar, entregarnos, seguir y servir a Aquel que nos ha dado la vida,  nos ha salvado, nos tiene bajo su cuidado, nos motiva y alienta y llena de sentido nuestro diario vivir. Jesucristo nuestro Señor cual buen pastor nos llama y nosotros como ovejas de su prado, como parte de su rebaño, reconocemos su voz en cada paso y le seguimos en la misión.

La voz de Dios en esta mañana según la enseñanza bíblica podría resumirse en tres temas fundamentales para la iglesia y para ti que crees, o para el quiere creer, en Jesús. Lo resumimos en la frase Un pastor, un rebaño, una misión. Pero no para ser sectario o exclusivista sino para remarcar  tres elementos centrales del creer.

Nosotros creemos en que hay un pastor, un único pastor, que es quien puede reunir al rebaño, protegerle de todo peligro e incluso, librarle de la muerte. Creemos que no hay más salvación que la que nos puede dar Jesucristo que, por un lado, como cordero de sacrificio se entrega tiernamente para nuestra salvación. Y que, por otra parte, es quien dirige a la iglesia y al creyente en el camino de la fe como pastor, guía y protector.

Jesucristo es quien nos mostró el camino para vivir con un sentido. Nos lo mostró al vivir amando, al morir sirviendo. El es el camino y nos muestra cómo ser verdaderos hijos de Dios, a su imagen y semejanza, y lo hace con su propio ejemplo. Dándose, entregándose, acercándose al sufrido, consolando a la viuda, sanando al enfermo, liberando al esclavizado, dignificando a quienes sufren marginación y dando vida a quienes están muertos.

La iglesia de Cristo sabe quién es su pastor. Pero muchas personas viven desorientadas, "cual ovejas sin pastor". Están por la libre, sin guía. Andan en la vida a tientas, perdidas, expuestas al peligro y a la muerte. Las ovejas sin pastor son incautas, pueden irse tras aparentes pastores- que en realidad son ladrones-  y siguen senderos que no les conducen a nada bueno.  

Hay mucha gente buscando la vida donde la vida no está y, aunque parezcan estar en la luz, en realidad están en la más profunda oscuridad.  El antiguo abad del Monasterio Trapense de Spencer, Thomas Keating, en un hermoso libro titulado "La Condición Humana: contemplación y cambio" cuenta una historia que puede ilustrar este punto. Dice:

 

Un maestro sufí había perdido la llave de su casa y la buscaba afuera, en el césped.

Se puso de rodillas y comenzó a pasar sus dedos sobre cada hoja de hierba.

Llegaron ocho o diez de sus discípulos. Le preguntaron, "Maestro ¿qué sucede?

Él contestó, "He perdido la llave de mi casa".

Ellos preguntaron, "¿Podemos ayudarte a encontrarla?"

Él respondió: "Me encantaría".

Así que todos se pusieron de rodillas y comenzaron a correr sus dedos por la hierba.

A medida que el sol se tornaba más caliente, uno de los discípulos más inteligentes

dijo, "Maestro, ¿tienes alguna idea dónde perdiste la llave?

El Maestro contestó, "Por supuesto. La perdí en la casa".

Por lo que todos exclamaron, "Entonces, ¿por qué la buscamos aquí afuera?"

Él dijo, "¿No es obvio? Aquí hay más luz".

 

Mucha gente está buscando a Dios, donde Dios no puede ser hallado, Dios no está en falsas doctrinas, en caminos brillantes de prosperidad y opulencia pero descarnados de los sufrimientos humanos. Dios no está en caminos materialistas que descartan un espíritu de entrega y compromiso y  no está en caminos individualistas despreocupados del prójimo. Dios no está en caminos solitarios o egoístas, ni en caminos que no le dejan lugar a Él.

Dios está cerca y puede ser hallado, conocido y experimentado en tanto y en cuanto tenemos la experiencia de seguirle, de escuchar su vos, de reconocerle como pastor y de volcarnos por completo a conocerle por medio de la entrega a sus proyectos.

Hay un solo pastor, un solo guía que se revela de diversas maneras en la historia y en las culturas. Pero también es verdad que hay muchos falsos pastores, tantos como falsas opciones hay en la vida. ¿Cuánta gente no prefiere confiar en la suerte, el azar, o en el dinero como proyecto de vida y salvación de su existencia? Esto es irse tras  falsos caminos, falsas opciones que esconden antiguos ídolos que confunden el objeto de la verdadera devoción y adoración a Dios.

¿Cuántas personas no se la pasan atrás de la aparente felicidad de las drogas, el alcohol, o hasta el trabajo como adicción, buscando alegría, placer y plenitud donde nunca lo han de encontrar? Mucha gente está siguiendo caminos que en realidad son vanidad, ilusiones falsas, ídolos que quieren ocupar el lugar de Dios. Esto mismo es el consumo, las falsas alternativas de felicidad basadas en lo material y las propuestas de un mundo despreocupado de los demás  en especial de aquellos y aquellas que más sufren. Están cuan ovejas sin pastor, están buscando la llave, allí adonde la llave no está. 

Pero nosotros seguimos al Buen pastor, al que da la vida por las ovejas, al que se revela, se muestra, se deja seguir y es fiel. El amor de Jesucristo, nuestro pastor, no tiene límites, el que es capaz de arriesgarlo todo y dejar al rebaño con tal de encontrar a la oveja que está perdida. Nosotros creemos en Jesucristo que nos ama y nos quiere tener en sus brazos y que si nos herimos viene a nuestro lado y nos carga sobre si, y lleva por nosotros nuestra condena y nuestro dolor es nuestro buen pastor. El salmista sabe de la experiencia de conocer al único que nos da la vida, la libertad, la confianza y la seguridad de poder ponernos en sus manos. El salmista sabe dónde está la llave de la vida y el camino de la plenitud cuando dice delicadamente, y usted puede repetirlo conmigo si así desea, y afirmar:

 

Jehová es mi pastor; nada me faltará.

En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

 

Un Pastor, Un rebaño y una misión.

Nosotros hemos oído y hemos respondido al Señor por eso somos parte de su rebaño. Porque sabemos de Dios, porque conocemos a su Hijo, y porque nos dejamos impulsar por su espíritu no nos vamos tras falsos pastores, ni nos dejamos confundir con falsos rebaños.

Hay mucha gente que anda buscando de Dios y no le puede encontrar porque hay muchos diciendo "acá está el rebaño", "esta es la verdadera iglesia, con la unción", "venga y pruebe a Dios y verá como el aquí si que derrama bendición" Hay muchos rebaños que caminan en la dirección contraria a la de Jesucristo, nuestro pastor.

Grupos que se llaman iglesia pero que distorsionan la verdad como los testigos de Jehová o los mormones agregando o quitando partes esenciales del Evangelio o queriendo adicionar nuevas revelaciones a las que ya Dios ha provisto para salvación. Hay además rebaños de peligrosa ruta como los que quieren esconder cosas esenciales como lo es el que todos, varones y mujeres somos llamados por Dios al ministerio, o los que quieren dejar a un lado los crímenes y las injusticias cometidas por los poderosos o por los pederastas. Hay rebaños incautos que se van tras pastores de dudoso liderazgo y no siempre de mucha capacitación,  como es el caso de quienes reducen toda la enseñanza bíblica en el tema del dinero y de la prosperidad material mientras estafan la fe y la esperanza de la gente, o como aquellos que se sienten dueños únicos de la verdad y se transforman en fundamentalistas y cerrados a la verdad de Dios rebelada en los otros.

Pero nosotros creemos en un Pastor y sabemos que hay un solo rebaño. Pero el rebaño de Cristo no es excluyente, cerrado y con lugar sólo para los que son como nosotros. El rebaño del Señor, la iglesia no son solo los presbiterianos, o solo los católicos, luteranos, bautistas, metodistas. El rebaño del Señor está integrado por todos y todas los que hemos aceptado bañarnos en la sangre del Cordero. Y qué significa esto sino que el cuerpo de Cristo, su verdadera iglesia, cada una de sus ovejas tiene una marca que la distingue. La marca de que su vida está bañada por la vida de Cristo.

Si de verdad queremos ser ovejas del rebaño de Jesús según lo que Él espera de nosotros debemos bañarnos de Cristo, inundarnos de Cristo, llenarnos de Cristo. Nuestas opciones deben tener color a Cristo, olor a Cristo, sabor a Cristo. Esto es ser de su rebaño.

Yo soy doblemente hijo de pastor, mi padre, Germán, es pastor y Jehová es mi pastor. Conozco al pastor y además Él, el gran pastor, el que dio su vida por mi y por ti, me llamó a ser pastor.

Saben una cosa ¡no siempre es fácil ser pastor! No todas las ovejitas son tiernas, dulces, mansitas y de una hermosa y tierna lana blanca. Hay ovejas tranquilas y las hay ariscas, hay ovejas dóciles y rebeldes, hay ovejas limpias y ovejas sucias, hay ovejas obedientes y hay ovejas que les gusta ir contra la corriente, hay ovejas gordas y hay ovejas flacas.

¿Cuántos de los aquí presentes tienen una oveja en su casa? Me alegro, porque sería un poco complicado en la ciudad. Y. ¿Cuántos tienen alguna mascota como ser un gato, un perro, pajaritos, peces? ¿ usted cuida de la vida de esa criatura? ¿ Se preocupa por su salud?

¿Cuántas veces por semana le dan de comer? .....  ¿Se dan cuenta? En el caso de las ovejas, de nosotros los seguidores de Jesús, todos somos bien cuidados y protegidos por nuestro Dios. Pero ¿por qué hay ovejas dóciles y otras que son rebeldes, unas que están saludables, gorditas, llenas de lana y otras flacas, famélicas, medias que no valen mucho?.

  Sencillamente porque aún cuando Dios pone todo a nuestra disposición para que podamos vivir, muchos desean darse de comer a si mismos, piensan que alcanza con alimentarse -espiritualmente hablando- una vez por semana o cada tanto. Hay ovejas que aunque sepan donde está el camino quieren probar cómo les va por otro sendero.

Pero hay un pastor, un rebaño y este rebaño tiene una misión. La misión de buscar a la oveja que está perdida, la misión de sanar a la que está enferma, de liberar a la que está atrapada y de traer al rebaño a aquella que necesita conocer al Pastor bueno y tierno.

Nosotros, cada uno de nosotros somos más que ovejas, también somos pastores, porque es nuestra misión procurar que el rebaño esté saludable, fuerte, unido, caminando para un mismo lado. Es nuestra misión ser pastor de quienes necesitan paz, ser pastores de las ovejas más tristes, de las más rebeldes y acercarles al Señor, al Pastor grande y bueno que quiere darles todo lo que necesitan. Usted no es una simple oveja del rebaño del Señor, usted es una persona a la que Dios quiere utilizar para que más personas sepan que Él es el único, suficiente y buen camino para la vida.

El Señor es mi pastor, nada me faltará. Sean buen rebaño traigan más ovejas al redil porque nosotros creemos en un pastor, un rebaño  y una misión.

 

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